Vista al frente

Con esta que empieza queda inaugurada la quinta semana del plan y se dice que no hay quinta mala, creo que realmente se dice quinto pero las posibles quejas a la ministra Bibiana; de momento el grado de cumplimiento es bastante alto en cuanto a correr se dice y bajo en cuanto al entrenamiento cruzado, es lo que tiene haberme quedado sin bici por unos días.
Al sábado le siguió el domingo, la noticia hubiera sido que al sábado le siguiera un miércoles - por poner un ejemplo - mas no hubo lugar para la sorpresa; el domingo tuve que levantarme temprano porque la cita garabitera era a las 9 de la mañana en el puerto de Canencia, con 65 kilómetros de por medio.
El plan proponía 11 millas, ó 17,7 kilómetros que viene a ser lo mismo, así que empecé con una idea fija entre ceja y ceja que era darme la vuelta al llegar a la mitad, con el cabezón que me gasto entre ceja y ceja me caben varias ideas a la vez aunque desecho unas y modifico otras según me interesa, y eso que dicen que soy de ideas fijas.
Piedad y Maituqui decidieron lo mismo que yo así que volvimos a la zona de picnic haciéndonos mutua compañía; en un momento dado, cuando peor era la cuesta arriba y más daba el sol en la cocorota, ante la falta de iniciativa por su parte les propuse un descanso “supongo que estaréis cansadas por mi ritmo inmisericorde, si os parece podríamos caminar un poco porque se me van a salir los ojos de las órbitas”, afortunadamente aceptaron, entre eso y las paradas en las fuentes de agua clara del arroyo Canencia para darnos chapuzones llegamos justo cuando el aperitivo - excelente - estaba a punto de empezar.
Después, sin solución de continuidad, pasamos a la comida campera que estuvo de cine, no faltó de nada aunque a mí me gustó especialmente la sangría, tendré que pedirle la receta a su autor porque estaba de rechupete y con el esfuerzo previo entraba que daba gusto, si no se convirtiese en costumbre eso si que sería hidratación de la buena.
El lunes lo pasé acompañado de unas ligeras agujetas, 18 kms de subibajas por el monte hicieron su efecto en unas piernas que, como he dicho más arriba, solo acaban de empezar su quinta semana, hay que ir poco a poco, pero ya se están poniendo fuertes.
Esta mañana de nuevo tocaban series, según el plan quiere decir que es martes, al menos sé en que día vivo porque cuando no entreno ni me acuerdo; he subido al parque temprano y un tanto acobardado, hacer 6 x 800 bajo el sol no es cosa de risa, he calentado 20 minutos y enseguida me he puesto a la faena, cuanto antes empiezas antes acabas.
Para tranquilidad de Pablo er fransé diré que esta vez he cumplido, me ha ido bastante bien aunque la poca gente presente se apartaba a mi paso: “cuidado que parece que han soltado unos bous al carrer”, yo les decía que no, que era yo bufando por el esfuerzo y que no pensaba cornear a nadie, pero salían huyendo despavoridos.
Un señor con cara de perro que paseaba a un perro con cara de persona se ha alarmado al verme tan colorao y hecho una sopa “pero chico, vete a casa a ducharte con agua fría”, a posteriori interpreto que mi aspecto ha debido parecerle patético, “lo siento jefe pero todavía me quedan 4 más”, “eso son los gatos, yo ya te he avisado, haz lo que quieras”, hay que joderse, ¡con las pocas ganas que tenía de hacer los 800!, su comentario me ha dejado tocado pero no hundido.
Mañana, como la bici está de vacaciones, no tendré más remedio que sustituir el cross training por más zapatilla, saldré temprano a rodar tranquilo durante una hora a la espera de la Tapia del Jueves que – según se comenta en el foro – promete ser un entrenamiento de otra época, de momento y debido al mal estado del terreno han sustituido el llamado Sáhara II por el Barranco de las Zorras, ¡ay madre!.








