martes, julio 01, 2008

Vista al frente



Con esta que empieza queda inaugurada la quinta semana del plan y se dice que no hay quinta mala, creo que realmente se dice quinto pero las posibles quejas a la ministra Bibiana; de momento el grado de cumplimiento es bastante alto en cuanto a correr se dice y bajo en cuanto al entrenamiento cruzado, es lo que tiene haberme quedado sin bici por unos días.

Al sábado le siguió el domingo, la noticia hubiera sido que al sábado le siguiera un miércoles - por poner un ejemplo - mas no hubo lugar para la sorpresa; el domingo tuve que levantarme temprano porque la cita garabitera era a las 9 de la mañana en el puerto de Canencia, con 65 kilómetros de por medio.

El plan proponía 11 millas, ó 17,7 kilómetros que viene a ser lo mismo, así que empecé con una idea fija entre ceja y ceja que era darme la vuelta al llegar a la mitad, con el cabezón que me gasto entre ceja y ceja me caben varias ideas a la vez aunque desecho unas y modifico otras según me interesa, y eso que dicen que soy de ideas fijas.

Piedad y Maituqui decidieron lo mismo que yo así que volvimos a la zona de picnic haciéndonos mutua compañía; en un momento dado, cuando peor era la cuesta arriba y más daba el sol en la cocorota, ante la falta de iniciativa por su parte les propuse un descanso “supongo que estaréis cansadas por mi ritmo inmisericorde, si os parece podríamos caminar un poco porque se me van a salir los ojos de las órbitas”, afortunadamente aceptaron, entre eso y las paradas en las fuentes de agua clara del arroyo Canencia para darnos chapuzones llegamos justo cuando el aperitivo - excelente - estaba a punto de empezar.

Después, sin solución de continuidad, pasamos a la comida campera que estuvo de cine, no faltó de nada aunque a mí me gustó especialmente la sangría, tendré que pedirle la receta a su autor porque estaba de rechupete y con el esfuerzo previo entraba que daba gusto, si no se convirtiese en costumbre eso si que sería hidratación de la buena.

El lunes lo pasé acompañado de unas ligeras agujetas, 18 kms de subibajas por el monte hicieron su efecto en unas piernas que, como he dicho más arriba, solo acaban de empezar su quinta semana, hay que ir poco a poco, pero ya se están poniendo fuertes.

Esta mañana de nuevo tocaban series, según el plan quiere decir que es martes, al menos sé en que día vivo porque cuando no entreno ni me acuerdo; he subido al parque temprano y un tanto acobardado, hacer 6 x 800 bajo el sol no es cosa de risa, he calentado 20 minutos y enseguida me he puesto a la faena, cuanto antes empiezas antes acabas.

Para tranquilidad de Pablo er fransé diré que esta vez he cumplido, me ha ido bastante bien aunque la poca gente presente se apartaba a mi paso: “cuidado que parece que han soltado unos bous al carrer”, yo les decía que no, que era yo bufando por el esfuerzo y que no pensaba cornear a nadie, pero salían huyendo despavoridos.

Un señor con cara de perro que paseaba a un perro con cara de persona se ha alarmado al verme tan colorao y hecho una sopa “pero chico, vete a casa a ducharte con agua fría”, a posteriori interpreto que mi aspecto ha debido parecerle patético, “lo siento jefe pero todavía me quedan 4 más”, “eso son los gatos, yo ya te he avisado, haz lo que quieras”, hay que joderse, ¡con las pocas ganas que tenía de hacer los 800!, su comentario me ha dejado tocado pero no hundido.

Mañana, como la bici está de vacaciones, no tendré más remedio que sustituir el cross training por más zapatilla, saldré temprano a rodar tranquilo durante una hora a la espera de la Tapia del Jueves que – según se comenta en el foro – promete ser un entrenamiento de otra época, de momento y debido al mal estado del terreno han sustituido el llamado Sáhara II por el Barranco de las Zorras, ¡ay madre!.

sábado, junio 28, 2008

De fuente a fuente y tiro porque me lleva la corriente


Foto tomada en la exposición sobre el agua que se exhibe en el Retiro
La semana esté resultando más caótica de lo normal pero al final parece que cumpliré con lo previsto, un ecijano como yo quizás no debería decir esto pero lo peor está siendo el calor, para superarlo hay que cambiar un poco el guión establecido.

En estos días de canícula correr en el Retiro es una garantía, distribuidas por el recinto hay suficientes fuentes en servicio que ayudan a calmar los rigores del estío madrileño, aunque parezca increíble el agua está fresquita y cumple su cometido con nota.

Hoy el parque estaba repleto de corredores, pensaba que por estas fechas bajaría el número de practicantes pero nada más lejos de la realidad, a pesar de lo temprano la temperatura en la ciudad es alta, sin embargo en el recinto verde, auténtico pulmón ciudadano, todavía se puede aguantar.

Tocaba hacer lo que el plan llama “tempo pace” o sea ritmo umbral, hay que llevar un ritmo ligeramente más lento que en un diez mil y aumentar la distancia cada semana, en la actual unos 6,5 kms al cambio milla/kilómetro.

A finales de junio entrar en calor es fácil pero también puede ser engañoso, yo prefiero trotar durante 20 minutos y a partir de ahí incrementar poco a poco la velocidad hasta alcanzar la de crucero, el cambio en el guión consiste en que paro brevemente en todas las fuentes a refrescarme por dentro y por fuera, no quiero sustos.

Mañana me voy a la sierra con los Garabitas, comida campera anual para degustar los jamones que ganamos en Cuenca y el resto de manjares que nos prepara el bueno de Paco Jota, bueno en todos los sentidos; claro que antes de ponernos a zampar realizamos campo a través el recorrido CanenciaMorcuera - Canencia para abrir apetito.

He mirado los datos GPS de la salida del año pasado, 31,7º C (bastante menos al empezar) y 21,45 kms de caminos (4 más de los que me tocan para mañana), para superarlo habrá que adaptarse al guión: ritmo tranquilo y a beber como cosacos que en la sierra también hay fuentes.

Y después, mientras esperamos que llegue la hora de la final, a disfrutar de un estupendo picnic a la sombra de los pinos, en este enlace pueden verse fotos del año pasado.

jueves, junio 26, 2008

Series musicales



Tachín, tachán, tatatachín, no es que haya empezado un curso de solfeo aunque - por otro lado - no me importaría sobre todo porque si convalidasen la segunda sílaba de la palabra lo aprobaría con nota, la cosa viene de esta mañana cuando he subido al parque y me he encontrado con un gentío vestido de uniforme ocupando parte de mi espacio vital.

El martes tocaban series, no es que las series sean un nuevo instrumento musical, si acaso son un instrumento para ponerte fuerte por la vía rápida, pero tuve que retornar al domicilio fiscal y no era cuestión de mezclar dos deportes de riesgo como conducir y correr el mismo día.

No he vuelto porque el fisco me haya llamado a capítulo, que nunca se sabe cuando va a saltar la liebre, sino por unos asuntos familiares que no admitían demora, así pues el stagge en bajura ha terminado de forma abrupta y prematura hasta nueva ocasión.

El caso es que – en eso me parezco al Dry Manager - no me gusta saltarme a la torera los planes establecidos, aunque en según que temas cada día estoy más tentado de tirarme al monte y si no lo hago es porque lo están llenando de carreteras, túneles del AVE, chalés pareados a diez minutos del centro, campos de golf y mil cosas por el estilo que le quitan parte de la gracia que antaño tuvo la frase.

El martes no pude y ayer estaba con el mal de altura, cuando vuelvo de un stagge en bajura me cuesta 24h reacostumbrarme a los 650 metros sobre el nivel del mar, al revés me pasa exactamente lo mismo hasta acostumbrarme a los 2 metros de la playa, yo como astronauta no tendría precio.

Tocaba hacer 12 x 400 que no es ninguna broma por lo que me lo he tomado en serio, sobre todo al llegar al parque y toparme con una concentración de la Policía Municipal en imperfecta formación – en honor a la verdad en ese momento estaban en descanso a discreción - mientras la banda afinaba a los cuatro vientos sus instrumentos, o sea los musicales se entiende.

Supongo que no me estarían esperando a mí para comprobar si hacia las series o me escaqueaba, mi Dry Manager es muy suyo para estas cosas y capaz es de subcontratar al sursum corda con tal de asegurarse que cumplo a rajatabla sus instrucciones, sino a Su Excelencia el Señor Alcalde Presidente para algún acto oficial y de paso poder decir “que guapo soy y que tipo tengo”.

Al final tuve que hacer las series por los laterales del otrora paseo de coches ya que el centro del mismo – para que os situéis coincidente con la llegada del Mapoma - estaba ocupado por la fuerza pública con sus vehículos y no era cuestión de atravesar las prietas y marciales filas a la carrera, los tiempos me iban saliendo mejor de lo esperado – se van notando las 3 semanas del plan – pero solo hice la mitad porque mañana quiero volver a salir y no era cuestión de gastar toda la energía disponible.

Además no me gusta correr con música, me acelero más de la cuenta.

miércoles, junio 25, 2008

Clap, clap



Con más moral que Don José Luis Rodríguez frente a la crisis enfilo la recta interminable, apenas llevo corriendo diez minutos y el calor todavía no es demasiado fuerte aunque mezclado con la humedad produce la sensación de estar cruzando un desierto, hasta la fecha no he cruzado ninguno pero es lo primero que se me ha venido a la cabeza para describir la sensación.

Lo segundo que me viene a la cabeza es un ruidito acompasado a la marcha “clap, clap”, con gran riesgo para mi integridad - es lo que tiene no ser capaz de hacer dos cosas a la vez - miro las zapatillas por si se hubieren soltado los cordones, están bien atados, desde que aprendí la lazada mágica no los separa ni el divorcio exprés.

Debo continuar adelante por lo que elevo la vista para contemplar cómo las ondas de calor atraviesan de lado a lado el asfalto, superando un breve escalofrío sigo avanzando parsimonioso con rectilínea monotonía, al fondo observo el principio de una curva a izquierdas que consigue aliviar mis pensamientos.

Lo que no consigo eliminar es el dichoso “clap, clap”, me quito la gorra humedecida a partes iguales por el esfuerzo deportivo y el sudor y compruebo que no tiene cabos sueltos, en este caso quizás hubiera sido más apropiado haber escrito cabellos sueltos pero se me ha ocurrido tarde, aparentemente la gorra también está libre de pecado.

Mientras en el interior de mi cabeza resuena con fuerza inusitada el molesto “clap clap” intento pensar de dónde puede proceder “no creo que haya pisado una rana, además sonaría diferente”, lo de la rana puede parecer una idea peregrina pero cosas más raras pensaréis mientras le dáis a la zapa y yo no os digo nada, tampoco era una rana, el “clap, clap” inicial empieza a parecerme el “clap, clap de los cojones”.

“A ver si va a ser el GPS que quiere decirme algo”, aflojo la marcha mientras acerco la muñeca a la oreja contraria en plan Regulares de Melilla resultando una posición harto molesta para correr, temporalmente pierdo ángulo de visión merced al antebrazo cruzado frente a los ojos y me la puedo pegar si no recupero una posición más aerodinámica, el GPS es declarado inocente de todos los cargos, el “clap, clap de los cojones” sigue erre que erre.

Lo intento ahora con las gafas de sol, al quitármelas me quedo con una patilla entre los dedos y el resto de las gafas cabalgando cruzadas sobre la nariz “entonces era esto lo que producía el ruido”, compruebo daños colaterales observando que las gafas no tienen solución de continuidad por lo que al pasar por un contenedor practico mi tiro de tres recibiendo un tapón descomunal, parece ser que primero hay que levantar la tapa, como cuando vamos al baño.

Feliz por mi sagacidad y a la vez molesto porque tendré que aflojar la cartera para comprarme unas gafas nuevas continuo mi deambular carretera adelante dado que todavía me resta más de una hora de camino y el sol empieza a apretar de lo lindo, al rato me sorprende de nuevo el “clap, clap”, yo diría que con retintín.

Descartado todo lo demás solo pueden ser las dos neuronas que me quedan en su sano juicio que andan a la gresca “¿qué necesidad tenemos de aguantar este calor?”, “es lo que toca, para eso tenemos un plan”, “pues que le den al plan por donde amargan los pepinos”... y así siguieron riñendo hasta que terminé el larguísimo trote dominical.

Una vez descubierta la procedencia del “clap, clap de los cojones” dejé de preocuparme y no lo volví a escuchar.

Me permito dedicar este post a Pepe Alonso, corredor popular de mi edad que falleció recientemente al terminar una carrera, descansa en paz compañero.

lunes, junio 16, 2008

2 de 18



Mira tú por donde yo creía que el michelín que me circunvala era de grasa, pero según el gozoso periodismo deportivo resulta que es de satisfacción por los éxitos de la selección.

En fin cada loco con su tema, a mi no me importa que nuestras selecciones ganen si lo merecen pero de ahí a confundir las grasas con exaltación patriótica va un abismo, el mismo que empieza a abrirse camino entre mi yo reciente y el que está por venir.

El sábado tocaba bicicleta así que - a pesar del precio de la gasolina - me acerqué en coche hasta el Parque Lineal del Manzanares que tiene buena pinta para esto de las dos ruedas, Su Excelencia y afines se pasan el día fardando del anillo ciclista que tendremos cuando ya no me haga falta, pero de momento que quieres que te diga, no lo veo.

Al menos pude pedalear por un entorno que si no fuera por el mal olor del río en esta época no estaría mal, cuestas las justas, árboles de sombra, concurridos senderos y un carril bici que hay que abandonar sin dudarlo un segundo en cuanto te acercas a ciertas zonas, una hora sin parar de dar vueltas hasta que las piernas dijeron basta.

El domingo acudí a la cita Garabitas, entre los 100/24 de Madrid y la carrera popular de San Antonio de la Florida había menos gente de lo habitual pero, aún así, nos reunimos en buen número; al principio todos juntos y después en pequeños grupos a medida que el cansancio afloraba, por mi parte me acoplé a un grupo de amigos bancarios manteniéndome con ellos hasta el vencimiento.

Llegando al fin de trayecto advertí que me faltaban 800 metros para terminar lo establecido en el plan, por lo que continué corriendo hasta completar la distancia exigible entre las caras de extrañeza de los que allí estiraban “¿y a este que le pasa hoy?”.

Acertadamente he cambiado el GPS al sistema internacional, en todo momento se conoce la distancia real y todo lo que hay que saber en estos casos, no está uno para calcular conversiones sobre la marcha.

En cuanto hagamos las maletas nos iremos a pasar unos días a la playa, para el stagge en bajura nos llevamos las bicis, las zapas y un poco de cocido que nos ha sobrado de ayer, que no está la cosa como para despreciar semejante delicatessen.

Si tardo en volver haceros idea de que estaré tumbado sobre la arena tomando la sombra y pensando en las musarañas (ver un ejemplar en la foto), todo stagge que se precie debe complementarse con grandes dosis de relax espiritual.

viernes, junio 13, 2008

La estrella

Foto tomada por el doctor Garabitas antes de salir en busca de las estrellas.
Estoy convencido de que tardes como las de ayer le vienen bien a cualquier corredor, gente dispuesta - como se puede apreciar en la foto - ambiente, buen tiempo, un escenario perfecto y ganas de disfrutar corriendo, no se puede pedir más a las siete treinta PM de un jueves de junio.

Instalado en las plazas delanteras del autobús iniciamos una larga marcha hasta el punto central del universo tapiero que ayer era el puente de piedra de Garrapatas; aprovechando que llevamos un correr social mantengo mi introspección diaria hasta reconocer que empiezo a hartarme de las millas por mil razones - cada una de un metro - vuelvo a los kilómetros de toda la vida de donde nunca debí salir, al fin y al cabo llevo un GPS.

Una vez en el punto de concentración observo gran agitación entre los presentes, van a empezar las series de mil metros y hay que tener afiladas las garras, se hacen por caminos que empiezan y terminan en el puente, de ahí que se le llame entrenamiento estrella, los puntos cardinales van cayendo uno tras otro.

Llevado por la agitación reinante decido dejar el autobús y aventurarme con el experimento, al fin y al cabo hoy tendría que haber repetido el entrenamiento de las dos millas y estas series de mil pueden hacerme el mismo avío.

Las tres primeras me salen mejor de lo que esperaba, las hago lo más deprisa que puedo sin terminar excesivamente fatigado; sin embargo la cuarta es de subida – hasta la fuente del cerro Garabitas – y, aunque empiezo bien, enseguida noto que no carburo por lo que me abandono a la notable fuerza que la gravedad ejerce sobre mi sobrepeso y subo al trantán, incluso andando en algún tramo.

Después retornamos tranquilamente hasta el MP agrupados bajo el mando del jefe tapiero quién ameniza la vuelta aportando valiosa información técnica a la hora de escoger las zapatillas que mejor le vayan a cada cual según su piersonalidad.

No pude quedarme al post gastronómico todo lo que hubiera querido, aunque ya puestos aproveché para catar profusamente el melón que había llevado Piedad antes de volver a casa con las pilas recargadas.

Aprovechando que hablo de Piedad aquí podéis vernos juntos volando bajo a la altura de la catedral de Cuenca, el domingo pasado casi terminando la preciosa carrera de la Hoz del Huécar.

De aquí al domingo intentaré recuperar los entrenamientos perdidos sin pasarme, creo que el plan me irá mucho mejor si no me dejo agobiar por un exceso de celo cumplidor; dada la situación y aprovechando que tengo la oportunidad de hacerlo voy a iniciar un nuevo stagge en bajura cerca de la playa a ver si me pongo fino, además de a régimen que falta me hace (ver foca vestida de blanco en la foto conquense).

jueves, junio 12, 2008

En un lugar de la infancia...


Foto reciente del castillo de Santa Cruz de Liáns, Oleiros, A Coruña, un lugar de mi infancia

de cuyo nombre sí quiero acordarme.... así podrían empezar mis memorias si algún día decidiera ponerme a ello antes de perderla, o sea la memoria, que como es sabido se vuelve frágil con el paso del tiempo, aunque haya cosas del pasado que no se olviden tan fácilmente.

Como he dicho que quiero acordarme del lugar lo correcto sería situarlo en el mapamundi, este incomparable paraje gallego está situado en las coordenadas 43º 20’ 53.45” N / 8º 21’ 00.40” O, pero creo que será mucho mejor verlo en fotos en uno de mis álbumes.

El pasado lunes mi infancia, o mejor dicho el lugar dónde pasé una parte de ella, probablemente la mejor de todas si es que la infancia pudiera dividirse en partes, desde luego la más gallega, veraniega, divertida, relajada, despreocupada y quizás feliz, quedaba a tan solo 10 kilómetros de donde estaba realizando un nuevo safari fotográfico y allí mismo sentí su irresistible llamada.

En una de las historias más antiguas del blog conté mi primera carrera, por aquél entonces quién esto suscribe todavía era un Palillo impúber, bajito y cabezón, bastante lejos del prejubilado cabezota en que se ha convertido, y en esas condiciones debuté en un diez mil con picadores que se celebró en ese lugar al noroeste de mi vida.

Vale que llevo tres días sin salir a correr, que así no hay quién saque partido a las piernas, que no puede ser, que Chicago está a la vuelta de la esquina, pero el lunes por la tarde durante unos minutos, fugaces, emotivos, intensos, con los ojos cerrados, ofreciendo mi rostro de veterano corredor del montón a la brisa marina y los sentidos atentos al pasado, tuve la oportunidad de revivir aquella carrera como si estuviera ocurriendo de nuevo.

En cualquier caso, volviendo a la realidad de mi plan de trabajo y a la edad que por cronología me corresponde, como dijo Tito Livio, otro que también me suena pero no sé de qué, “olvidemos lo que ya sucedió pues puede lamentarse pero no rehacerse”.

Mañana acudiré a la Tapia, toca el llamado entrenamiento en “estrella”, puede que las pague todas juntas pero allí estaré con espíritu renovado, no hace ni dos días tenía quince años.